Cuando restauré mi primer coche (un Citroën 2CV), pronto me desilusioné ante los recursos disponibles: información dispersa y contradictoria, pasos que faltaban, instrucciones redactadas para profesionales bien equipados...
Así que cuando surgió la idea de mi primer libro, recordé mis comienzos: las preguntas sin respuesta, el tiempo perdido, el dinero malgastado en malas decisiones. Lo escribí para que no repitieras mis errores.
Tras las críticas positivas sobre los métodos sencillos, rápidos y probados de mi primera guía, y ante las peticiones de mis lectores, decidí adaptarla a otros modelos para ayudar a los aficionados a preservar el patrimonio automovilístico.